INTRODUCCION
El síndrome de poliquistosis ovárica es probablemente la endocrinopatía más predominante en las mujeres y la causa más común de infertilidad de origen anovulatorio. La población comprometida pertenece al grupo etáreo en edad de procrear. La patogénesis es desconocida y sus características clínicas y bioquímicas son heterogéneas.
Se sabe que está asociado a alteraciones metabólicas características y tiene implicancias a largo plazo sobre la salud.
DEFINICION
El síndrome de ovario poliquístico es la asociación de hiperandrogenismo con anovulación crónica en mujeres sin enfermedad de las glándulas adrenales o pituitaria subyacente, con ovarios que exhiben típicas características ultrasonográficas como la presencia de más de 8 folículos menores de 10 mm de diámetro, dispuestos en forma periférica y un estoma hiperecogénico.
ETIOLOGIA
Es desconocida, se cree que sería multifactorial, como ser el incremento de los andrógenos ováricos, o ser secundaria a una disfunción hipotálamo-hipofisaria, hiperandrogenismo adrenal, e incluso a hiperinsulinismo, entre otras.
PREVALENCIA
Alrededor del mundo al menos el 20% de las mujeres en edad reproductiva tienen ovarios poliquísticos, una condición en la cual los ovarios se agrandan y desarrollan múltiples y pequeños quistes. Cerca de las tres cuartas partes de estas mujeres tienen SOPQ (síndrome de ovarios poliquísticos), el que se caracteriza por uno o más síntomas que incluyen anomalías menstruales, hirsutismo, obesidad e infertilidad. El síndrome clínico de hiperandrogenismo con oligomenorrea o amenorrea se halla en el 1% al 4% de estas mujeres.
Corresponde aproximadamente a un 75% de los casos de infertilidad anovulatoria CLINICA
Las mujeres con SOPQ pueden exhibir una amplia gama de síntomas clínicos. La típica presentación descripta por Stein y Leventhal consiste en una tríada clínica de amenorrea, hirsutismo y obesidad, sumada a la presencia de ovarios poliquísticos bilaterales.
El hiperandrogenismo se manifiesta como hirsutismo, acné o alopecia con patrón masculino. El hirsutismo se observa aproximadamente en el 80% de los casos, pudiendo asociarse con acné. Las zonas mas afectadas son el mentón, el labio superior, la zona periareolar y la línea media corporal anterior. También se ha visto en algunos casos, aumento de la masa muscular y voz cada vez mas grave.
La amenorrea es interrumpida en algunas ocasiones por metrorragias. Como consecuencia de la anovulación crónica, las pacientes presentan esterilidad, que puede revertirse con tratamiento específico.
La obesidad se observa en el 50% de los casos, existiendo una estrecha relación entre esta, la resistencia a la insulina y el hiperinsulinismo.
La acantosis nigricans, caracterizada por hiperpigmentación e hiperqueratosis de la piel, afecta generalmente a la vulva, la raíz de los muslos, la nuca y las axilas. Es sabido que esta sintomatología, no exclusiva del SOPQ, se asocia también a otras disfunciones endócrinas de etiología diversa como el síndrome de Cushing, la hiperplasia suprarrenal congénita, tumores ováricos y suprarrenales virilizantes, hiperprolactinemia, hipertiroidismo e hipotiroidismo. Descartadas estas patologías, pensamos en este síndrome ante una mujer con irregularidades menstruales que probablemente desarrolle hirsutismo leve a severo junto con un incremento en los niveles de testosterona y aumento de peso (hay mujeres que no lo presentan).
Cronológicamente es frecuente que los síntomas comiencen alrededor de la pubertad, antes de la sincronización final de las interacciones hipotálamo-hipofiso-ováricas cíclicas Por otra parte, el SOPQ está asociado con un mayor riesgo de infarto del miocardio o accidente cerebro vascular debido a factores como la hipertensión, obesidad, hiperandrogenismo e hipertrigliceridemia.
LABORATORIO
La única anomalía constante detectada en el laboratorio de pacientes con SOPQ es el hiperandrogenismo y, en concordancia, es mas apropiado efectuar un diagnóstico de hiperandrogenismo para este trastorno y no utilizar una designación de Síndrome de Stein-Leventhal. Se observa una elevación de los niveles de progesterona libre, de androstenediona, LH (hormona luteinizante), aumento de la relación LH/FSH (hormona folículoestimulante) (en un 70% de los casos), estradiol libre, estrona e insulina en ayunas; así como una reducción de los niveles de SHBG (globulina transportadora de hormonas esteroides). Los niveles de FSH se encuentran normales o disminuidos. La secreción adrenal se cortisol y andrógenos está incrementada en mujeres con SOPQ. Este aumento puede ser explicado por una desregulación de la 11â hidroxiesteroide deshidrogenasa, que causa una oxidación aumentada de cortisol a cortisona, la cual no puede ser explicada solamente por la obesidad. También en el ovario hay un incremento en la producción de andrógenos, particularmente testosterona, debido a que la actividad de la 17á hidroxilasa y (en menor proporción)el efecto neto es un incremento en la producción de testosterona. Debido a la alta prevalencia de tolerancia alterada a la glucosa y diabetes tipo II en estas pacientes, es aconsejable realizar tests rutinarios de tolerancia oral a la glucosa. Es necesario también obtener un perfil lipídico y evaluar la presión sanguínea, debido al riesgo a largo plazo de enfermedad cardiovascular.
TRATAMIENTO
La ausencia de un mecanismo causal claro en el síndrome ha llevado al desarrollo de múltiples tratamientos orientados a corregir los síntomas teniendo en cuenta las necesidades de la paciente y su situación clínica. Las pacientes con SOPQ buscan tratamiento por tres razones principales: hiperandrogenismo, infertilidad e irregularidades menstruales. En mujeres obesas la pérdida del 5% o más del peso corporal total es capaz de revertir severamente los síntomas. Esto sería probablemente resultado de la disminución de las concentraciones de insulina y de la resistencia a ésta, con la consiguiente reducción de la producción de andrógenos ováricos y de la circulación de testosterona libre
Hiperandrogenismo:
- Hirsutismo:
Si es leve o moderado y localizado, puede ser tratado simplemente con medidas cosméticas. (2) En casos más severos se puede ofrecer terapia medicamentosa:
El antiandrógeno mas ampliamente utilizado es el acetato de ciproterona (progesterona sintética con efecto tanto antigonadotropo como antiandrogénico).
La combinación de este con etinilestradiol, logra la supresión del hiperandrogenismo con la mejoría de síntomas clínicos y la normalización de las alteraciones hormonales que caracterizan al SOPQ.
Otra droga utilizada es la Espironolactona (antagonista mineralocorticoide y antagonista de receptores de andrógenos) El uso de esta se puede asociar con sangrado vaginal ocasional, por lo tanto es generalmente administrada con un contraceptivo oral.
Mas recientemente ha sido reportado el éxito del uso de antiandrógenos puros, tales como la flutamida, como así también de los agonistas de GnRH (hormona liberadora de gonadotrofinas).
Cualquiera de los esquemas empleados requiere un tiempo prolongado para que se logre la mejoría del hirsutismo, que supera en promedio los 6 meses.
- Alopecia:
Los antiandrógenos (flutamida, finasteride) son el tratamiento de elección para la alopecia andrógeno dependiente.
- Acné:
Puede ser tratado en primera instancia con una amplia gama de antibióticos, pero si estos no brindan resultados satisfactorios otras opciones incluyen los derivados del ácido retinoico y los antiandrógenos.
Infertilidad:
Cuando las mujeres con síndrome de ovarios poliquísticos desean concebir, el objetivo primario es la inducción de la ovulación.
Tratamiento médico:
El tratamiento de primera elección para la inducción de la ovulación en un caso de SOPQ es el citrato de clomifeno. Esta droga brinda resultados positivos en aproximadamente un 75% de las pacientes. La resistencia a la droga en el 25% restante podría deberse a la hiperinsulinemia que acompaña a este síndrome (sobre todo en mujeres obesas). Recientemente se ha demostrado que la respuesta en este grupo de pacientes podría ser incrementada mediante la disminución de la secreción insulínica con metformina, junto con un programa de reducción de peso y ejercicios. El uso de Metformina ha sido empleado con éxito por diversos grupos sola o asociada al clomifeno.
La estimulación gonadotrófica es el siguiente paso en el tratamiento de las mujeres que son resistentes al clomifeno. Sin embargo, los resultados de la estimulación gonadotrófica en el SOPQ son poco exitosos (bajo índice de embarazos, alto índice de embarazos múltiples, y síndrome de hiperestimulación ovárica). En consecuencia, ciertos investigadores han logrado mejores resultados con el uso inicial de bajas dosis de gonadotrofinas, seguida de pequeños incrementos, apuntando a administrar solamente la dosis umbral de FSH que facilite la maduración de un folículo único.
Otra alternativa para lograr la ovulación monofolicular es la administración pulsátil de GnRH, con resultados poco satisfactorios. En ausencia de evidencia que sugiera un beneficio de la GnRH esta no debería ser recomendada como tratamiento estándar en este grupo de pacientes.
Tratamiento quirúrgico:
Tradicionalmente consta en la resección en cuña de los ovarios (realizada desde 1906). Restablece las menstruaciones, lográndose tasas de embarazo aceptables. Su mecanismo de acción no esta claro y acarrea el riesgo de generar adherencias que comprometen la fertilidad futura por agregado de un factor mecánico de infertilidad.
La diatermia ovárica por laparoscopia o drilling por láser fue introducida por Gjonnaess basada en el principio de poder lograr los mismos efectos de la resección en cuña evitando la lesión mecánica.
Sin embargo, estudios recientes han comparado el tratamiento médico con el manejo quirúrgico, no demostrando diferencias significativas en los resultados de ambos grupos.
Irregularidades menstruales:
Los ciclos monofásicos pueden ser tratados con gestágenos naturales como la progesterona micronizada, desde el día 15 al 25 de un ciclo artificial preestablecido, o con medroxiprogesterona, de la misma forma que el anterior. El objetivo con ambos esquemas es reducir los efectos indeseables de la estimulación estrogénica sostenida sobre el endometrio.
Los anticonceptivos orales pueden constituir otra forma de tratamiento, y permitir disminuir los niveles de LH y la producción de andrógenos ováricos, y aumentar la SHBG. Es aconsejable la utilización de anticonceptivos en dosis bajas de estrógenos y gestágenos sin efecto androgénico. Dentro de estos es útil la combinación de etinilestradiol y gestodeno, o de etinilestradiol y ciproterona.
CONCLUSION
El arsenal terapéutico farmacológico con el que se cuenta hasta ahora ha dado buenos resultados en el control de síntomas, y mejora las tasas de embarazos en las mujeres que desean descendencia.
La reducción de peso en la paciente obesa frecuentemente logra la corrección de las anomalías de las gonadotrofinas y los esteroides sexuales, lo que conduce algunas veces a la reanudación espontánea de la ovulación, y otras veces a una reducción en las dosis de los agentes inductores de la ovulación.
También se ha visto que mejora la resistencia a la insulina y el perfil lipídico, con la consiguiente disminución de los riesgos a que estas situaciones conllevan.
La resección cuneiforme de ovarios constituyó por décadas el tratamiento básico del síndrome y con excelentes resultados en las manos de quienes lo describieron. Ante el éxito de las terapéuticas no quirúrgicas ha sido prácticamente abandonada en la actualidad reservándosela para circunstancias muy particulares.
La cirugía endoscópica con la utilización del láser o el cauterio abren interesantes posibilidades de reducir masa ovárica con mínimas adherencias y buenos resultados.
sábado, 1 de marzo de 2008
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hola, Eluydami. Estaba buscando información sobre ovario poliquístico y encontré vuestro blog y me enganché leyendo otras cosas. Gracias por subir esta información médica. También me resultó interesante la nota sobre Dionisio, ya que tengo varios amigos adoptantes. Sean felices, que el Señor les regale su mejor sonrisa en la risa de un niño.
ResponderEliminarPor mi parte estoy tratando de armar algo para ayudar a nuestros viejos, estoy en otra etapa distinta a la de ustedes, que son muy jóvenes. Adiós, Dios los bendiga.